Me abrigo,
vos no te preocupes,
si llueve no me va a importar.
Voy pensando en que no hace ni un año
y las cosas ya no son igual
las disculpas no cuesta aceptarlas,
me cuesta saber perdonar.
Y vuelvo a despertar, cansado de estar tan cansado de ser
me digo: “No hay mitad que sea tan mala como la que tenés”.
el dolor ya no hace mal.
Mirando estoy, a veces me toca el silencio total
colgado de la hoja más alta del árbol que sé imaginar
porque hay cosas que sangran por dentro y nadie las puede notar